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Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

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Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Vie Jun 07, 2013 6:28 pm

Una semana desde que se habían encontrado. Ya habían pasado siete largos días desde que habían tenido aquel desagradable encuentro en los callejones. Y aun así, las palabras que la joven había pronunciado seguían vagando la mente de Velkan. Era casi imposible para él creer que aquel discurso, aquellas verdades que ella le había echado en cara pudieran doler le tanto aun después de todo este tiempo. Nada había sido igual en su interior desde aquella fatídica noche. Y justo por eso se había alejado de ella. Había decidido abandonar aquella venganza, al menos por un tiempo. Un tiempo que tal vez le permitiera ver cuál era realmente su lugar en aquella batalla. Había dejado de vigilarla, de pensar en qué lugar en el que podía estar justo en ese momento... Mentira. Si que había pensado en eso ultimo, era una de las muchas preguntas que se hacía cada vez que pensaba en ella. Y por más que lo había intentado, un día otro, ella había acudido a su mente. Se había visto incapaz de relegarla al olvido de mente, y aquello le torturaba.

Y justo por eso había cambiado su objetivo. Esa había sido su manera de intentar alejarse de aquella venganza. De intentar serenar su mente hasta descubrir, si después de todos esos años aun deseaba verla muerta. Tal y como afirma que deseaba. Su nuevo objetivo era un lobo joven. Desconocía muchas cosas de su nueva presa, excepto su nombre y su crimen. Es decir, el hecho por el cual tenía que ser cazado. Y en eso se había esforzado en mantener su cabeza, el cazador había estado averiguando los lugares que visitaba, se había dedicado a seguir al joven muchacho. Hasta entonces no había encontrado nada diferente en el chico. Lo había visto deambular por la universidad, sabía que no era uno de los que asistían a su clase, sin embargo si que lo había visto con algunos de sus alumnos, unas no muy buenas compañías. Al principio no había visto un peligro en él. Le parecía un joven normal, había visto incluso sus notas, no parecía que fuera una mala personas. Pero le habían mandado a tomar justicia por la muerte de un cazador, que supuestamente él había asesinado. Y a pesar de no tener pruebas, Velkan estaba dispuesto a cumplir las órdenes.

Había seguido al muchacho aquella noche oscura. Se sentía cansado. Se había pasado la última semana centrado en su nuevo objetivo, se había obsesionado tanto con conseguir algo que le hiciera olvidar las palabras de Jessie. Tanto que notaba ese cambio en su cuerpo humano. Necesitaba dormir. Su cuerpo ansiaba un prolongado descanso. Pero no tenía esa oportunidad. Había perseguido al lobo hasta un discoteca donde lo había visto comprar droga junto a otros jóvenes de la universidad, algunos de ellos incluso iban a sus clases. Sabiendo que aquello no le llevaba a nada, Velkan se había abandonado en la barra a beber. Al principio todo iba bien, los chicos se había puesto a bailar, y él se entretenía tomando cerveza. Pero la cosa se había complicado cuando un estúpido orgulloso había comenzado una pelea. Exasperado por los gritos y el barullo que había comenzado a formarse. El cazador se había visto obligado a entrar en la pelea junto a los gorilas de seguridad. Una cosa había llevado a la otra y había terminado echándolo a él también del bar. Furioso por no poder seguir con su misión y viendo la cara de pocos amigos que tenían los tipos que se habían estado peleando. Había decidido marcharse de allí. Dar a su cuerpo lo que necesitaba, una ducha y una buena siesta. Sin embargo, no se había alejado mucho del bar cuando se había visto rodeado por un grupo de matones. Su instinto se había puesto alerta, el mismo se había preparado para pelear. Pero la cosa no había acabado muy bien.

Una hora después caminaba cojeando y seguro de tener un par de costillas rotas. Debía de tener un aspecto horrible. Tenía el labio partido, un ojo que estaba comenzando a hincharse, era incapaz de soportar su propio peso sobre el tobillo izquierdo, y estaba seguro de que en su mano podía verse las huella de una bota que casi le había destrozado los dedos. Suspirando con pesadez, se recostó sobre la verja de la universidad. Había empleado todas sus fuerzas en arrastrarse hasta allí, tenía un botiquín en su taquilla, y aquel lugar estaba más cerca que su casa. Con pesadez cerro los ojos intentando tomar aire.
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Re: Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Vie Jun 07, 2013 8:57 pm


Algo andaba mal, algo se había roto luego de aquella noche. Ella lo sentía como si de repente todo hubiese cambiado. Al regresar esa noche a su casa simplemente se recostó, sintiendo un gran mareo que la hizo cerrar los ojos y dormir profundamente pero fue a la mañana siguiente cuando realmente se pregunto qué era lo que había ocurrido. Los tragos con sus amigos, un idiota que quiso joderla y luego él, como siempre, tan oportuno como predecible. Jessie repasó cada momento en su memoria, todos los recuerdos frescos, nítidos, guardados. Tenía todas las miradas, todas las palabras con sus puntos y comas, todos los movimientos que habían efectuado ambos. Aquellos tonos de superioridad, altaneros, irónicos, hirientes y fríos que eran capaces de largarse en tan solo una noche.

Pero esa noche no había tenido pesadillas, no recordaba ningún sueño con él, lo cual era todo lo contrario a lo que solía pasar cuando se lo encontraba. Él le traía todos los recuerdos de aquellas muertes, no solo cuando hablaba, de tan solo verlo. Desde ese momento ella supo que algo no había quedado normalmente. Los días pasaron, siete para ser exactos. Cada vez que salía esperaba verlo en la vereda de enfrente, mirándola fijamente como siempre. Cada cuadra que caminaba se giraba, esperando verlo en la esquina acechándola. Cada vez que salía al balcón de su departamento buscaba aquella sombra en los edificios cercanos. Pero no, no estaba por ningún lado.

Un día decidió que no seguiría así, no iba a esperarlo. Finalmente había dicho lo que debía decirle, había puesto un fin cercano a todo, había sacados los trapos al sol y si, debía prepararse. No demoró en ponerse en movimiento. Se puso su conjunto deportivo térmico y salió a las calles del pueblo a correr. De vez en cuando se detenía y hacía abdominales o ejercicios de brazos y piernas. La noche iba cayendo lentamente, pero a ella no le importaba, aprovecharía todo el tiempo que tuviera hasta que su cuerpo le pidiera un descanso y por el momento, no lo hacía.

Desconocía su rumbo, cuando corría se olvidaba de todo, mas aun cuando estaba escuchando música con sus auriculares y sonaba fuertemente In the shadows de The Rasmus. De todas formas cierto olor a sangre le llego rápidamente a su nariz y no demoró en frenarse, quitandose los auriculares y frunciendo el ceño. Un quejido le sonó en sus oidos y se acerco a la esquina, ocultandose sigilosamente para ver que pasaba pero sin ser vista. Un grupo de hombres golpeaban a un tumulto que permanecía en el suelo, pisotadas, patadas, puños. Vió de todo, pero no entró en escena. Esperó hasta que aquellos golpeadores se alejaran por la otra esquina y volvió la vista al golpeado que comenzaba a moverse en el piso.

Verlo era lo que menos se esperaba, pero en aquellas condiciones era aun mas sorprendente. Claro que no era una sorpresa muy grata. Quedó inmovil, observando como se levantaba y cojeaba. En su rostro podía ver su sufrimiento, su dolor. Jessie se mordió el labio. ¿Así lo dejaría si luchaba contra él? Algo en su ser se estremecio, el pensar que podía causarle tal o mas daño -seguramente mas- que aquellos matones le habían dado. Sintió como si sus piernas comenzaran a moverse solas, como si quisieran llevarla a él, pero se contuvo, volviendo su cuerpo detras del edificio que no dejaba que la vea. Suspiró, pensando que él no era su problema, que debía irse. Lo miró por última vez pero no lo encontro.

A apenas pocos pasos, lo encontró, moviendose y agarrandose de las cosas. Jessie, sin pensarlo dos veces, como si todos sus anteriores pensamientos no hubiesen existido, comenzó a moverse con él, siguiendolo desde las sombras, confiando en que su dolor no le deje captar sus movimientos ni sentir nada. No tardaron mucho en llegar hasta la parte universitaria. Ella volvió a esconderse mientras veía que se recostaba en la verja de la misma. Su propio instinto la hizo salir de las sombras, acercandose y deteniendose frente a él. Lo observó fijamente, analizando sus heridas mientras permanecía en silencio. ¿Qué decirle? -¿Cuándo vas a aprender a mantener la cabeza gacha?-Le espetó. -O al menos, tener la suficiente fuerza como para encargarte de todo ese grupo de gorilas ineptos.-Murmuró con asco al referirse a los matones. Los odiaba por haberlo golpeado de esa forma, odiaba sentir compasión por él y especialmente, odiaba saber que nunca podría hacer realmente algo para ayudarlo.
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Re: Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Miér Jun 12, 2013 6:47 pm

Se había quedado tan sorprendido ante aquellas aclaraciones que ella había hecho. ¿Se había sentido dolido? Quizás. Aquellas palabras le había carcomido en su interior. ¿Qué podían tener de ciertas? Los cazadores se dedicaban a cazar monstruos que amenazaban a la humanidad. Entonces, ¿cómo podía ser él una bestia como ellos? La loba se lo había dicho de tal manera, con esa sinceridad gravada en el rostro, en cada una de las palabras, que él mismo había dudado de su trabajo. Pero ahora que se había alejado de ella, esa duda se había convertido en una pequeña voz a su alrededor. Si sucumbía a ella, ¿qué sería de él? Nunca había dudado de su trabajo, de porqué tenía que cazar a esos seres. Y con la muerte de su familia, esa tarea había llegado a ser lo más importante para él. ¿Qué podía hacer si aquellas pequeñas dudas le mostraban la verdad que no quería ver? ¿Qué podía haber detrás de aquella vida que se había esforzado a llevar?

Las dudas se habían acumulado en su mente desde que se había alejado de Jessie en aquel callejón. Pero lo único que había podido hacer contra ellas había sido mitigar la voz que había pujado por alzarse contra lo que creía que era la verdad en aquel mundo en el que vivía. Y ahora no tenía tiempo de pensar en eso. No después de concienciarse. De admitir que su trabajo era acabar con aquellos seres horribles que corrompían a la humanidad. Él estaba allí para proteger a las personas que desconocían el mundo que habita en las tinieblas, para proteger a los ingenuos de los monstruos. Por eso se había convertido en cazador. Sin embargo solo había aceptado el cargo de matar a aquellos que hubieran dañado a un ser humano. Velkan decía no tener corazón, pero no iba a matar a inocentes, por más que tuvieran aspecto de monstruo. Incluso a pesar de las precarias palabras que su padre había utilizado para hacerle cambiar de opinión. Y desde entonces solo había cazado a aquellos seres que habían matado a algún humano. Y eso solo lo había llevado a la muerte de su padre, a la muerte de su hermano... Al final de su familia. Aquella matanza le había quitado todo lo que amaba. Aquellos seres le habían arrebatado su felicidad. 


En medio de sus pensamientos, Velkan había oído el murmullo de pasos al acecho. Alguien se acercaba a él. Y a pesar de que había querido incorporarse, hacer algo para no parecer tan destrozado, era algo que no podía evitar. Su cuerpo estaba cansando y maltrecho. Por desgracia y a diferencia de los seres a los que intentaba cazar, él no se regeneraba rápido de sus heridas. En un principio sin miedo. No temor. Sino miedo de que algún vampiro hubiera podido oler la sangre y hubiera decidido darse un festín con él. Aunque sabía que le daría guerra, si se trataba de un vampiro, estaba demasiado débil... Y eso le hacía temer por todo lo que representaba su vida. Sin embargo cierto alivio se instalo en su pecho cuando fue Jessie quien se acercaba a él. Era extraño sentir alivio al ver a un persona que ha jurado matarte demasiadas veces. Sin embargo eso era lo que Velkan sintió en el momento en que la vio acercarse a él. -Nunca huyo de una pelea.- Respondió a sus palabras. -Acaso no eres capaz de comprender que las personas normales no son igual de fuertes que tu. Tal vez debería recordarte que no todos tienen 'habilidades' de lobo, como tú.- La acuso con cierta ironía. 

Ahora si que debía evitar parecer débil. Jessie era su rival, la persona con la que un día se enfrentaría... Y entonces todo terminaría. Fuera él quien cayera, o fuera ella. Todo iba a terminar para ambos. Intento levantarse, a pesar del dolor que sentía en las costillas, consiguió ponerse derecho, aunque tuvo que apoyarse en la verja que rodeaba la universidad para no caer de nuevo al suelo. No iba a aceptar su ayuda, por nada del mundo quería deber le un favor justamente a ella. Y por ello tenía que parecer fuerte. Que era capaz de lamer sus heridas él solo.
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Re: Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Miér Jun 12, 2013 7:31 pm


Lástimado, adolorido, podía ver todo aquello con tan solo mirarlo. Se relamió los labios suavemente, negándo con la cabeza con desepción luego de escuchar lo que le decía. Como siempre, su trato era frío, no esperaba menos de él, claro. No era un hombre con quien tener una charla común y corriente fuese algo muy predecible, quiza no lo era así con ella. ¿Cómo trataría a las demás mujeres? Nunca se había preguntado realmente aquello último, tal vez porque no se lo suponía como algo importante, pero en aquel momento se le pasó por la mente.

Lo observó mientras intentaba ponerse de pie apoyandose contra la verja de aquella universidad de Moscú. Su primer impulso fue dar un paso hacía adelante, pero quizas no era la mejor forma o no iba a aceptarle la ayuda. Era orgulloso, de eso si que estaba segura y era algo que ambos compartían. Estando en su lugar, tampoco hubiera aceptado su ayuda, es mas, lo hubiese insultado hasta que se fuera. -Deberías aprender a hacerlo, te demoleran antes de que te toque tu turno conmigo.-Le espetó con una expresión seria y neutral, como si aquello siguiera siendo una promesa que no iba a moverse en el tiempo a pesar de las dudas que habían surgido durante ese tiempo que no lo había visto. -Y justamente por eso, eres un idiota.-Le espetó sin mucho interés en seguirle aquella incordiosa discusión. -Si no eres tan fuerte, te quedas afuera.

Aunque sus actos siguientes terminaron por opacar sus comentarios hirientes. Se acercó a él, mas de lo que Velkan seguramente hubiese querido y le pasó el brazo por la espalda, obligandolo a que se aferrara de su hombro y le dedicó una mirada asesina. -No te niegues porque te juro que me convierto aquí mismo y me termino de destrozar las costillas de un zarpazo.-Le dijo con voz amenazante, dándole a entender que era mejor que no comenzara a alocarse por lo que estaba haciendo. No estaba segura de por qué lo ayudaba, de por qué decidía cargarlo con ella hasta algún lugar donde pudiera curarse, de dejarlo seguro. En realidad tenía mas ganas de ir a buscar a esos tipos que lo habían golpeado y exprimirles los craneos hasta que sus globos oculares se salieran de sus orbitas, pero con aquello tambien se conformaba.

-Mírate, das pena.-Le dijo de forma hiriente mientras caminaba con él, sosteniendo gran parte de su peso y comenzándo a caminar. -¿Una pelea de bar te ayudara en algo? ¿Cuál es tu problema? Lo que menos deberías hacer es buscarte problemas que te afecten el físico... ¿o no fuí lo suficientemente clara contigo?-Le espetó, como si estuviera enojada por toda la situación. Y lo estaba, pero le echaba la culpa a él simplemente para intentar disimular que se había preocupado. No era algo que ni ella quisiera admitir.

Decidió callar, sabiendo que aquello no iba a ningún lugar. -¿Vives en algún lado o no tienes ni una cama? Eso explicaría tus ojeras.-Le dijo, mirándo de un lado al otro los edificios y casas que había a su alrededor, preguntándose a donde podría llevarlo.
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Re: Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Miér Jun 12, 2013 9:01 pm

Velkan dejo una media sonrisa dibujada en su rostro. Por más que le doliera el cuerpo, por más débil que se sintiera no iba a dejar que ella lo viera como alguien débil. No estaba dispuesto a permitir que eso pasara. Ni ahora, ni nunca. -Tranquila. Estoy seguro que para cuando te toque estare más que listo para la pelea. Eso puedes darlo por hecho.- Su sonrisa se ensancho aun más al pensar en la victoria, en esa victoria que aun no había llegado, pero de la que antes estaba más que seguro iba a conseguir. Ella era su objetivo, un objetivo que pensaba matar. Y del que pensaba disfrutar. Se había pasado demasiados años esperando aquella venganza, demasiado tiempo puliendo los detalles de ella victoria, como para que fuera a rendirse en la primera estocada. Si eso era lo que Jessie pensaba, él estaba dispuesto a demostrarle que tenía mucho más que ofrecer. -¿Idiota? No es un buen insulto.- Comento con cierta risa. El que le hubiera dicho idiota no significaba nada para él. Muchas personas eran idiotas. Y quizás él lo era por sobrevivir. -Soy fuerte. Y sino deberías buscar a los que me han hecho esto. Tendre una pinta horrible, pero ellos tampoco han salido muy bien.- Acompaño sus palabras con una carcajada de satisfacción que casi hizo que se doblara en dos. Pero se empeño en ocultar el daño que ese movimiento le provoco, evitando así cualquier reacción de su cuerpo.

Al ver como se acercaba el cazador quiso retirarse, sin embargo sabía que sus esfuerzos por marcharse le iban a costar más fuerzas de las que tenía. Así que tuvo que aguantar la proximidad de la chica y mucho más su ayuda. -Serías una cobarde si hicieras eso.- Le espeto con un brillo divertido en sus ojos. Que ella le hubiera insultado de forma tan inocente antes no era nada. Pero él acababa de decirle cobarde, y eso seguro que afectaba al ego de Jessie. O al menos eso es lo que Velkan esperaba. -Después de todo lo que hemos pasado. Aprovecharías un situación así, conmigo tan débil, para matarme.- Dijo con un fingido tono inocente, más intentando provocarla, que cualquier otra cosa.

Sin embargo cuando comenzaron a caminar, se arrepintió de haberla herido. Ella tenía la fuerza suficiente para hacerlo picadillo. Y él estaba demasiado dolorido como para poder defenderse. Y aun así su ego y orgullo le impedía cerrar el pico y permitir que la joven lo llevara a un lugar donde pudiera descansar y cuidar sus heridas. Velkan dejo pasar su comentario sobre su aspecto, sabía que no estaba hecho un pincel precisamente. Por eso le daba igual. -No era mi problema. Sino el de ellos. Solo intentaba hacer lo correcto...- Exclamo ante sus replicas. Sin embargo algo en su frase le hizo callar. -¿Lo suficientemente clara conmigo? No se a que te refieres con eso. ¿Que problema tienes con que me meta en peleas y me destrocen la cara?- Pregunto al confundido. No entendía su comentario. Se había dicho demasiadas cosas la ultima vez que se había encontrado. Pero Velkan no conseguía recordar si ella había dicho algo acerca de su aspecto físico.

-Tengo cama y casa. Te la enseñaría. Pero no es ahí hacía donde iba.- Le insinuó con cierto tono socarrón. Al ver como inspeccionaba el lugar, el cazador decidió se sincero y directo por un minuto. A pesar de lo mucho que le gustaban los juegos, prefería cambiarse de ropa cuanto antes. -A la universidad. Llévame al edificio de la universidad allí tengo un botiquín y ropa limpia.-  Cualquier otro habría añadido un 'por favor' al final de la frase. Pero Velkan no era cualquiera. Él nunca pedía las cosas 'por favor', y mucho menos a ella.
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Re: Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Miér Jun 12, 2013 9:27 pm


La rubia bufó ante su comentario. Erán ambos así, daban la nota, les gustaba ver hasta donde podían llevar aquella relación de tira y afloja. Esa relación en la cual esperaba que alguno tire un poco de mas y el otro se estampara en el suelo. Sus egos, sus orgullos, ambos tenían esas características grabadas en sus pieles, sentidos que terminaban por meterseles entre las venas y dejaban salir acompañados de comentarios sarcasticos o hirientes. En eso se basaba la mayor parte de su relación. O al menos eso era lo que se veía exteriormente. La mente de la rubia y sus pensamientos respecto al cazador eran otro tema, un tema que era muy dificil tocar hasta con ella misma. -No será un buen insulto. Pero te define lo suficiente.-Le espetó con los labios fruncidos ante aquello. -No, es sabido que no saldrán bien.-Dijo por lo bajo, con un cierto deje de rencor en su voz. Estaba segura de que no aguantaría las ganas de ir a buscarlos y en cuanto se encargará de Velkan saldría a aclarar ciertos tantos.

Alzó levemente las cejas al escuchar como la acusaba de cobarde. Su ceño se frunció y esutvo a punto de soltarlo y dejarlo caer, pero hasta ella admitió que sería caer muy bajo. No iba a hacerlo, era pura amenaza para que no se negará a hacer lo que quisiera, pero de todas maneras, decidió no responder. La rubia bufó nuevamente, rodando los ojos. -Suenas como un novio desepcionado.-Le espetó con algo de gracia por la semejanza. -Serás un punto debil estes con costillas rotas o sano, de todas formas lucharías conmigo.-Le advirtió, dejándo que sus labios se curvaran en una expresión de suficiencia.

-¿Encima te metes en los problemas de los demás? No me sorprende, haces eso con todo se ve. No debería importarte hacer lo correcto, simplemente debería importarte salvarte el trasero.-Le espetó, regañandolo por aquello. Y esa era su filosofía de vida. No había nadie que valiera tanto la pena como para que la rubia se agitará el cabello. O tal vez si lo había, y era el mismo hombre que le había arrebatado a las dos personas por las cuales hubiera echo todo y mas. Tal vez se preocupaba y terminaba haciendo lo correcto por ese mismo hombre que tenía a su lado y que había decidido ayudar sabiendo quien era y que había echo. Jessie negó con la cabeza al escuchar su pregunta. -Simplemente no te vallas haciendo el super-heroe por ahí para que despues te dejen en un coma. O tendré que tomar cartas en el asunto.-Le dijo. En realidad le hubiese dicho "nadie te toca, el que lo hace, muere", pero tal vez aquello era demasiado y no se animo a largarle aquellas palabras, prefería esconder sus verdaderos pensamientos.

La rubia sonrió, sin poder evitarlo, ante su comentario. -Se ve que te dieron fuerte en la cabeza. Estas de buen humor a pesar de que te rompieron varios huesos.-Le espetó con un tono mas relajado, ya sin ser tan hostil y a la defensiva como habían sido los anteriores. -Hasta te animas a lanzar indirectas sobre enseñarme tu cama.-Asintió cuando le dijo aquello y buscó nuevamente otra reja. Jessie lo soltó, dejándo que se apoye en una de las paredes y de una patada terminó por abrir la reja que había sido cerrada solo con llave. Se acercó hasta él con su aire suficiente y volvió a pasarle una mano por la espalda, con cuidado de no lastimarlo y siguió caminando, siguiendo sus indicaciones. -¿Por qué tienes cosas en la universidad?-Le preguntó.
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Re: Las cosas están cambiando - Jessie S. Horch

Mensaje  Invitado el Vie Jun 21, 2013 9:08 pm

Velkan podía jurar haber visto un cambio en el rostro de Jessie cuando había hablado de los matones que se habían enfrentado a él. Él podía jurar que algún sentimiento se había dibujado un instante en el rostro de la loba. Sin embargo y aunque había llamado su atención, aquello no era asunto suyo. Ella nunca sería asunto suyo, más allá de lo que ambos iban a zanjar: su venganza. Nunca sería más que enemigos que había planeado la muerte del otro lenta y dolorosamente una y otra vez. No había nada más entre ellos, y ambos sabían que nunca podría haber otra cosa.

A pesar de que solo se mantenía en pie gracias a la sujeción que ella le proporcionaba, el trato que había entre ambos no cambiaba nada. El cazador medito durante unos instantes algo que rondaba su cabeza. ¿Si él hubiera estado en su lugar que habría hecho? Pero la respuesta era fácil, la habría ayudado. ¿Por qué? Porque sí. Simplemente excusando que era lo que debía hacer. Que aunque ellos había jurado acabar con la vida del otro, eso no significaba que tuvieran que odiarse, es decir, tratarse de aquella manera... Velkan ni si quiera era capaz de explicárselo así mismo. Pero sabía que eso era lo que habría hecho. La habría ayudado y la habría cuidado. Porque, como le había mencionado a ella, atacar cuando el contrincante esta herido es de cobardes. Y ni él, ni ella se iban a comportar de ese modo.-¿Como un novio decepcionado?- Aquella comparación le resulto absurda. Pero también algo certera. Si que iba a estar decepcionado con ella si alguna vez llegaba a comportarse de ese modo. Pero no entendía como podía decir que aquella era la actitud de un novio. Realmente aquello le sonaba ridículo. Él nunca se comportaría de ese modo con ella.

-No hace falta que me lo recuerdes.- Suspiro con dificultad debido a las heridas. -Yo fui quien te dijo esas palabras hace años. Conozco bien nuestro futuro común.- Aquellas palabras sonaban como sus viejas promesas, aquellas que le decía cada vez que se enfrentaban, cada vez que él le prometía la muerte. Dejo pasar la sonrisa  de suficiencia que había visto en Jessie al escuchar sus palabras. Puesto que era la misma que se había dibujado en el rostro de Velkan minutos antes. Se parecían en muchas cosas, pero la mayor de todas es que siempre disfrutaban cuando sus comentarios ganaban la pequeña guerra verbal que siempre tenían. -La próxima vez nos enfrentaremos.- Dijo con dificultad. Las costillas le estaban dando cada vez más problemas. Le costaba un poco respirar, y al hablar podía notar como sus palabras se entrecortaban en algún momento.

Las nuevas palabras de Jessie le hicieron abrir los ojos durante un instante algo sorprendido. -Tal vez debería sentirme afortunado al pensar que si algo me pasara, tu te vengarías.- El comentario le había sorprendido en primer instancia, no le había cabreado, pero le había parecido utilizar justamente aquellas palabras para describir la interpretación que él había entendido de su comentario. ¿Ella lo vengaría si algo le pasara? ¿A él? ¿A la persona que le había arrebatado a su familia? Velkan dudaba de que sus palabras llegaran a hacerle gracias. Pero a él le gustaba el sentido irónico de las cosas. -Hacer lo que creo es correcto es mi filosofía.- Susurro esperando que ella no lo oyera. Nunca hacía nada que no estuviera justificado. Para Velkan todo tenía que tener un "porque", sin ello él no hacía nada. Y no pensaba cambiar de actitud, solo porque su piel estuviera en juego. Él era leal a sus principios, y era noble con sus actos. Pese a la frialdad y crueldad con la que se movía y hablaba, sus actos eran muy diferentes.

El cazador se habría reído ante el comentario de la loba sobre su humor y sus indirectas. Sin embargo sabía que le volverían a doler las costillas si hacía cualquier gesto. Por lo que simplemente dejo que su sonrisa se ampliara un poco. Tampoco iba a dejar que ella pensara que le importaban lo suficiente sus comentarios como para seguir le el juego. Acepto, no muy orgulloso, la forma amable en la que lo trataba al depositar lo con cuidado y al verlo a coger. Tuvo que sacudir levemente la cabeza para evitar pensar algo bueno de Jessie. No es que nunca hubiera pensado que tal vez ella no se merecía el trato que él le proporcionaba, es más en la ultima semana había pensado eso muchas veces, sino que no quería seguir pensando así cuando su objetivo era matarla. Velkan le dio un par de instrucciones más que debía seguir para llegar al despacho que tenía asignado para él. No era muy espacioso, ni estaba bien amueblado. Era, simplemente, un habitación pequeña con un escritorio, una silla, un sofá y una columna de cajones. -Porque trabajo aquí. ¿O es que pensabas que seguir es lo que me mantiene?- Le espeto con su habitual frialdad. Unos minutos antes casi se había dejado convencer por el momento, por unos instantes había bajado la guardia con ella. Pero ahora que estaba más cerca de un lugar seguro y conocido, Velkan había recuperado la fuerza para enfrentarse a ella como era ya costumbre.
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